
El primer paso de Ford en este sentido ha sido la transformación, tanto interior como exterior, de la fábrica en la que se producirá el nuevo modelo, denominada Love Factory y convertida para la ocasión en un lugar de trabajo pensado con la única intención de servir de fuente de inspiración a los responsables de la creación del Fiesta.
Con el objetivo de darle alma al proyecto, en Ford se han preocupado por realizar un exhaustivo casting de personal altamente cualificado al que se le ha exigido como requisito imprescindible una demostrable implicación en el trabajo e iniciativa para darle un toque especial al esperado Fiesta.
En resumen, un equipo humano dispuesto a ponerle todo su amor a la, en otros tiempos, rutinaria cadena de fabricación de vehículos.
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